Nuestro barrio un laberinto de escaleras, exteriores e interiores.

Todo son subidas, bajadas, desde que cruzamos el umbral de nuestra puerta para comprar una barra de pan, ir a trabajar, pasear, bajar o subir he ahí el dilema.

El tiempo no perdona y aquellos que una vez superábamos con cierta facilidad las alturas en nuestro barrio, hoy después de los años, se han convertido en barreras difíciles de superar. La edad, el desgaste de los escalones y nuestros huesos, nos traicionan y en el momento menos oportuno nos acerca el suelo a la cara.

Hoy ha ocurrido un ejemplo de ello con un resultado de suma gravedad. Una persona de edad un poco avanzada subiendo a su cuarto piso y en los últimos escalones, no se sabe bien si ha resbalado o ha sufrido un mareo el caso es que ha caído y se ha golpeado con tan mala fortuna que ha perdido la vida.

Era una persona que todos los días  lo solías encontrar por la calle paseando su perro y camino de ida o vuelta de la panadería. Cruzábamos un saludo e intercambiábamos opiniones sobre las deficiencias del barrio y del olvido de las administraciones que tienen de la zona donde residía, una parte del barrio en la cual no ha habido mejoras desde su creación y son una serie de bloques situados en las Agudes,  108-140.

Hace tiempo que venimos reclamando una mejora de esta zona, ya que los vecinos residentes ya tienen cierta edad y tienen que desplazarse para cualquier necesidad a lo alto del barrio teniendo que dar un gran rodeo o subiendo escaleras que en muchos casos sufren un desgaste y erosión, que ha dado ocasión de numerosas caídas. Hoy precisamente no ha sido en estas escaleras pero ha sido en el interior del bloque.

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Hace tiempo que entramos a formar parte de un proyecto que denominaba Ley de Barrios en el cual se destinó una partida del presupuesto a mejorar los bloques y dotarlos de ascensores, ese proyecto al final se ha perdido en los cajones de algún despacho olvidado, pero la partida de dinero tampoco sabemos dónde ha ido a parar, sabiendo que precisamente para los ascensores había 900.000€  aprobados y dispuestos para su empleo.

En resumen si se hubieran puesto los ascensores tal vez hoy no estuviéramos lamentando  la caída de este hombre. De todas formas es posible que vuelva a suceder y por tanto es necesario que desde las administraciones tomen medidas para evitarlo, y que faciliten la vida diaria a las personas que vivimos en el barrio…

AVV de Ciutat Meridiana

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LOS “CIEN” DÍAS DE LA ESPERA, QUE YA DESESPERAN

Se han cumplido cien días (159 reales) del nuevo gobierno de la ciudad, y parece que ha significado todo un acontecimiento, jactándose de su proeza y habilidad para hacernos creer en una realidad virtual, ya que no existe nada que podamos ver ni tocar,  lo decimos así porque las apreciaciones y valoraciones han sido muy diferentes para nosotras, que no significa lo mismo, empezando ya por el contar de los días y acabando por los resultados y las valoraciones.

Nosotras comenzamos a contar desde el día 24 de mayo, por tanto han transcurrido  159 días ( 5 meses y…), claro que nuestra cuenta se basa en las esperanzas del cambio que  esperábamos después de la angustia y precariedad en que estábamos sumidos, en una palabra el milagro de hacerse realidad esas promesas de mejoras, que se gritaron durante la campaña electoral, pero eso solo ocurre en las películas y en la vida de los santos y este no es el caso.

Queremos valorar sus actuaciones durante este tiempo, pero solo podemos hablar de  palabras, palabras y más palabras, ya que otra cosa no hemos visto, ni siquiera intenciones. Durante la campaña de las elecciones se les llenó la boca utilizando nuestro barrio como ejemplo de la mala gestión del gobierno anterior, de la precariedad en la que estábamos, incluso hasta la alcaldesa vino a hacerse fotos en nuestro barrio (Cual modelo publicitario) para luego decir que había estado en él y que conocía la situación por la que estaba pasando (jamás habló con la AVV ni siquiera por mensajes, ni preguntó por las prioridades de mejoras que queríamos los vecinos)

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Hoy después del tiempo que llevan en el ayuntamiente, aun estamos esperando una reunión, para al menos que escuchen nuestra opinión, de cómo está la zona, aun no hemos visto  ninguna  intención de mejoras y menos un proyecto que nos indique que era verdad sus promesas y preocupación por los vecinos que vivimos en estos barrios. Pero siguen insistiendo lo mucho y duro que han trabajado durante este periodo de tiempo, a lo cual nos preguntamos ¿qué entienden por trabajo? Tal vez tengan otros conceptos del trabajo que nosotros no entendemos.

Nos hablan de que han parado no sé cuantos desahucios, como si en los cinco años anteriores a que ustedes gobernasen, no se hubieran parado todos aquellos que solicitaron nuestra ayuda, salvo los desahucios exprés y los que realizaron lo mossos por orden directa del juez, y que incluso algunos de ellos también los páramos. Hoy los seguimos parando nosotros, incluso después del cambio de gobierno municipal, ya que si no estuviéramos en las puertas de los desahuciados no se hubieran detenido, porque es nuestra fuerza y no la presencia de los que ostentan el poder lo que los para.

Seguimos como con los gobiernos anteriores, en la misma situación de angustia para las familias mientras esperan que llegue el día del lanzamiento, el sufrimiento de los menores y la falta de respuesta que solucione su situación, así que no ha habido cambio alguno en este tema. De momento y siempre refiriéndonos a la Zona Nord no hemos tenido noticias de alojamientos de familias en alquileres sociales. Sin embargo si empiezan a repetirse lanzamientos que ya se pararon con este gobierno municipal y que como aun no ha habido solución vuelven a anunciarse para fechas próximas.

En la zona hay actualmente alrededor de 500 familias con problemas de vivienda, entre hipotecas, alquileres y ocupas, que sepamos por nuestras fichas, sabemos que hay más gente en esta situación, que no han venido a nosotros, por vergüenza, miedo o por que pasan de dar explicaciones de su vida. Los bancos mantienen cerradas 267 viviendas, las cuales sumadas a las 500 que de distinta forma están ocupadas podrían ser la solución al problema de la vivienda en la Zona.

Se habla de la acogida de refugiados, y estamos totalmente de acuerdo… lo único que queremos es que tengan en cuenta a nuestros propios refugiados, los de la crisis y el capitalismo, que también habitan nuestro distrito. Todos merecen nuestra ayuda, pero sin olvidar a ninguno, como nosotras, que seguiremos trabajando con nuestros refugiados y ayudaremos en lo que haga falta con los que llegarán.

Después de ver estos titulares de periódicos, queremos hacer una propuesta que no creemos sea locura:

Bancos

Para solucionar el problema de la vivienda proponemos, la expropiación de las viviendas de los bancos basada en el Fundamento constitucional: que se ampara en la función social que tiene la propiedad en la regulación constitucional (por eso ha de existir una justificada utilidad pública o interés social, además de que medie indemnización y se lleve a cabo por un procedimiento expropiatorio regulado en la ley), y en la justificación técnica mediante la cual la Constitución ampara el ejercicio de la expropiación.

Régimen normativo: la ley vigente es de 1954 y el reglamento de desarrollo de esta ley es de 1957. También hay legislación sectorial que recoge esta potestad. La CE establece una reserva de ley en esta materia y atribuye competencia exclusiva al Estado (la reserva constitucional a favor del Estado no excluye que por ley autonómica puedan establecerse, en el ámbito de sus propias competencias, los casos o supuestos en que proceda aplicar la expropiación).

Y todo ello teniendo en cuenta que hemos pagado el rescate de los bancos y es hora de que devuelvan este rescate por un bien social, además la expropiación nos resultaría más barata ya que sería en base al valor catastral que en la mayor parte de los casos no ha sido actualizado por los bancos y continúan con un valor muy inferior al precio que se actualmente tiene en el mercado inmobiliario.

Seguimos esperando en este largo amanecer, con la esperanza de que aparezca el primer rayo de sol que nos indique que ha comenzado la recuperación de nuestro barrio…………..

AVV CIUTAT MERIDIANA

PENSAR O EXHIBIRSE

Vivimos tiempos en que los continentes se imponen a los contenidos. No hay más que ver cómo venden coches, rara vez nos hablan del propio auto, sino del supuesto confort y del prestigio a todos los niveles, incluido el sexual, que proporciona poseer ese vehículo. Otro escandaloso ejemplo es el de las candidaturas políticas que se presentan a las elecciones sin explicar ni el que, ni el cómo, ni el cuándo, pero repitiendo machaconamente consignas que no concretan nada.
Es preocupante que consigan vender muchísimos coches y ganar elecciones con semejante manera de darse publicidad. Lo inquietante es que esos mensajes obtengan las respuestas esperadas, eso significa que están bien codificados, y si el mensaje es el correcto, solo puede concluirse que los compradores o votantes no están bien de la cabeza. Se llega a semejante conclusión por las mismas razones que si escuchas una cierta forma de mensaje, sabes que está dirigido a un niño.
La publicidad, una máquina cuyo combustible son las frustraciones de la gente, tiene mucha responsabilidad en esa prioridad de la superficie sobre el interior. Sin embargo, la publicidad sería inútil y hasta ridícula, sí no encontrara los receptores adecuados sólidamente instalados en nuestras cabezas.
Lo cierto es que cuándo una persona toma decisiones a partir de las apariencias, desconoce lo que hay detrás o no quiere saberlo. En cualquier caso hace pensar en una persona alienada, que decide, no basándose en la experiencia o raciocinio propio, sino utilizando criterios ajenos, ya sean modas o teorías, seducciones personales o convencimientos adquiridos mediante la ‘fe’.
Hace pensar en personas que han renunciado a la capacidad de reflexión, de entender lo que ocurre a su alrededor, de enfrentarse a los problemas, de implicarse en las existencias ajenas. Sin embargo, puesto que los demás son la referencia más sólida que disponemos, estas capacidades son el único camino para tomar conciencia de nosotros mismos, para señalar nuestras coordenadas psíquicas y sociales y, en definitiva, obtener una identidad a partir de la cual formar criterio y tomar decisiones. Sin necesidad de falacias publicitarias para comprar un coche. Sin necesidad de alienarnos con la ‘fashion’ que más ‘mola’, o apoyarnos en las horteras escenificaciones de las campañas electorales para elegir a quien debe gobernar nuestras haciendas.
La alienación es un estado de incertidumbre permanente donde se ha perdido el sentimiento de la propia identidad. En el estado de alienación el individuo sustituye la realidad vivida por el relato que hacen otros. Cuando la realidad se plantea compleja se siente incapaz de realizar el esfuerzo necesario para comprenderla y, aunque en algún momento decida abordar ese esfuerzo, la incertidumbre que causa la identidad perdida, cuya recuperación exige un esfuerzo todavía mayor, lo desmoraliza definitivamente.
De bien pequeños nos estimulan esa incertidumbre con arengas tales cómo ‘ya lo entenderás cuándo seas mayor’, ‘no pienses en esas cosas’, ‘tú pórtate bien y no te preocupes’. Nos enseñan a meter la cabeza bajo tierra para no ver lo que está pasando pero, principalmente, para no pensar ni hablar de ello. Desde muy pequeños nos enseñan a eludir el compromiso con la realidad, nos adiestran en la hipocresía cómo una cualidad fundamental e imprescindible.
Posiblemente lo correcto seria preguntarse en que medida es posible singularizarse, ser uno mismo, dejar de ser una cosa idéntica a millones de cosas más. Tal propiedad es muy difícil en una sociedad cuyo sistema de producción nos obliga a desarrollar tareas, muchas veces complejas, en las que no decidimos absolutamente nada, es más, tareas en las que cualquier rastro personal será tomado cómo un error.
La persona alienada puede compararse con quien se ve en la obligación de caminar pero que no sabe de donde viene ni hacia donde va. Una existencia tal, solo tiene su apariencia cómo autoafirmación, cómo soporte de su personalidad, de su existencia. Solo tiene el recurso de llamar la atención con el envoltorio, con la superficie, todo lo demás no depende de ella, de su raciocinio o de sus decisiones.
Una sociedad compuesta de individuos alienados, se convierte en una desenfrenada competencia por llamar la atención ya que, tras el reclamo, no hay nada destacable o diferente que nos singularice entre todos los demás.
Socialmente el estado de alienación significa la perdida del uso de las libertades, del libre albedrío, significa que nuestra voluntad puede ser sustituida por la de terceros. Otros ejercerán, telemáticamente, nuestros derechos y gozarán, en este caso directamente, de los beneficios de nuestro trabajo.
Desde una perspectiva personal, la no comprensión de la realidad nos arrastra al convencimiento de que no podemos hacer nada para cambiarla. En tal caso la única esperanza de cualquier avance personal, reside en tener suerte y que algo o alguien se fije en nosotros. La única acción que nos resta para avanzar, es un permanente coqueteo con ese ‘algo o alguien’ con que solemos confundir la realidad.
Sin embargo, cuándo la realidad se evidencie, cuándo la soledad, o la compañía no ‘coqueteable’, nos devuelva nuestra imagen desnuda, sin envoltorios, sin la suficiente dosis de alcohol o ansiolíticos, sin que nuestro físico tenga la más mínima importancia, no entenderemos absolutamente nada y el esfuerzo de vivir se hará penoso, obligado e irremediable.
Juan Manuel Lopez